Resident Evil 7 y su VR provocan náuseas en los primeros tests

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La realidad virtual es un tema tan interesante y novedoso como complicado de llevar bien a la práctica. La velocidad de refresco y la fluidez del movimiento de la cámara han de ser muy estudiados y controlados para que el usuario no se sienta mareado. Cuando se busca sumergir al jugador en una ambientación tétrica como la de Resident Evil 7, éste se espera encontrar el miedo en cada esquina, el sobresalto y el suspense. Sin embargo, los problemas visuales del juego en su aspecto VR aún están por pulir, y los primeros testers han acabado sintiendo mareo e incluso náuseas. Por tanto, la inmersión se rompe debido a la incomodidad.

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Los primeros usuarios que disfrutaron de la demo del séptimo título de la saga declararon, en su mayoría, que la sensación de náusea era algo que todos compartían. El problema surge cuando el movimiento de la cámara no acompaña al de nuestra cabeza. El juego es representado a través de las gafas de realidad virtual. Sin embargo, el control de la cámara está ligado al joystick del mando. Esto provoca que nuestro cerebro se confunda, pues aunque estamos acostumbrados a una primera persona en los videojuegos, siempre contamos con un entorno estático -nuestra habitación, la pared tras la televisión, incluso nuestra posición y cómo nos sentamos- en el que sentirnos cómodos. Con la VR, al mover la cámara con el joystick, el usuario no se siente situado, por lo que la sensación de náusea viene de la propia incomprensión del cerebro ante la situación que se le plantea. Al mover la cámara con nuestra cabeza, recuperamos nuestra posición de control pues el enfoque radica en nosotros mismos.

El equipo de Capcom tiene aún un largo camino por delante para mejorar su experiencia antes de que la esperada secuela llegue al mercado. Es una propuesta muy valiente, pero ha de llevarse a cabo bien.

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